Con el paso del verano y las famosas dietas milagro afloran los mitos que existen en torno al consumo de la carne y sus propiedades. Así que hoy me he propuesto desterrar tres de estos falsos mitos para contaros la importancia imprescindible que tiene la carne como una de las principales fuentes de proteína que existen.

1. La grasa de la carne no es perjudicial.
Las grasas de la carne no son perjudiciales para la salud, como algunos piensan. La grasa que va junto a la carne, ya sea superficial o intramuscular, tiene un contenido considerable de ácidos grasos insaturados (beneficiosos). El contenido en grasa de la carne es muy variable dependiendo de la especie (ternera, porcino y cordero), de la pieza elegida (piezas más grasas o más magras) y de su preparación adecuada en el punto de venta.

2. Tampoco es cierto que la carne de cerdo o de ternera sean las carnes de más colesterol.

La carne de cordero, pavo o pollo tienen niveles muy similares a la carne de ternera o cerdo; existen alimentos como los huevos con un contenido en colesterol muy superior.

3. La carne no siempre es una fuente tan importante de calorías.

Otro punto a desmitificar es el que reza que “la carne es una fuente muy importante de calorías”. Si comparamos la carne de ternera, con el jamón cocido, alimento muy utilizado en dietas bajas en calorías, ésta aporta 130 gramos por cada 100 gramos de carne, frente a los 125 gramos de jamón cocido. Sin embargo, sí hay otros productos como el chorizo (350 g/100g) que sí son una fuente importante de calorías.